Capítulo 3 – Break Scan
Capítulo 3

Era el tipo de reacción que alguien tendría al recordar su propio nombre por primera vez en años.

Yohan sintió instintivamente que algo estaba mal.

Aquella duda que había tenido antes de desmayarse regresó con toda su fuerza, ¿era realmente humano? ¿O solo algo fingiendo serlo?…

Se tambaleó buscando equilibrio en el suelo, intentando arrastrarse lejos, pero antes de que pudiera siquiera ponerse de pie, Lee Hyunmook lo agarró. La presión aplastante se cerró sobre su antebrazo como una prensa, y un grito estalló de la garganta de Yohan.

“¡Aaagh! ¡M-me duele, me duele! ¡Señor Lee Hyunmook!”

Forcejeó, desesperado por escapar, pero era inútil.

Hyunmook lo sacudía como si fuera un muñeco de trapo.

Dondequiera que sus manos se aferraban dejaban una presión profunda y amoratada.

Yohan volvió a llorar—siempre había sido del tipo que se conmovía fácilmente, pero desde que cayó en el Abismo, no había tenido un momento sin lágrimas.

“P-por favor… por favor no me mates… por favor..”

Sus súplicas sollozantes no parecían llegar a los oídos del demente.

Él seguía hurgando y presionando, amasando el cuerpo de Yohan como un niño que maltrata su juguete favorito.

Una mano se deslizó bajo su ropa—manoseando su espalda y costado. Más moretones florecían con cada apretón. Sus entrañas parecían a punto de estallar, y lo único que podía hacer era gritar.

“Waaah..”

A Hyunmook no le importaba estar lastimando a alguien. Simplemente lo disfrutaba, como abrazar un peluche o sostener una bolsa térmica contra su pecho. Ahora atraía a Yohan hacia un brazo aplastante, empujando su cabeza contra su pecho tan fuerte que dolía, presionando su oído directamente sobre el latido atronador de Hyunmook.

“Es… tan fuerte..”

Las palabras murmuradas se deslizaron en los oídos de Yohan como hielo.

Tembló, pero se obligó a pensar y a recordar.

Tres años atrás. Fue entonces cuando Lee Hyunmook desapareció…

Eso significaba que Hyunmook había sobrevivido en este infierno durante tres años enteros.

Solo.

Vagando por ese lugar maldito hasta olvidar incluso su propio nombre.

El pensamiento llenó a Yohan de una compasión abrumadora. Alguien como Lee Hyunmook nunca debió pasar por algo así…

Incluso mientras sus costillas crujían bajo la presión, Yohan de algún modo logró levantar su brazo. Lo rodeó alrededor de la cabeza de Hyunmook y lo atrajo hacia sí.

Hyunmook se estremeció.

Yohan acarició su espalda, lo hizo, una parte por compasión, y otra por pura desesperación de dejar de ser aplastado. Cada palmada hacía que Hyunmook se sobresaltara. Yohan también se estremecía, pero no se detuvo.

Gradualmente, la presión aplastante comenzó a ceder.

“Señor Lee Hyunmook… no puede matarme, ¿de acuerdo? Soy humano…”

Susurró las palabras, temeroso de provocarlo.

Por suerte, Hyunmook no reaccionó violentamente.

“Humano…”

“Sí. Soy humano… y usted también es humano, Señor Lee Hyunmook”

“Humano… humano…”

“Así es. Una persona. ¿Lo entiende, verdad?”

Yohan siguió susurrando como si calmara a un niño asustado, acariciando suavemente la espalda de Hyunmook una y otra vez.

Finalmente, la fuerza en los brazos de Hyunmook se desvaneció.

La presión sofocante por fin cedió.

Yohan debió haberse desmayado en algún momento, todavía sosteniendo al hombre que se parecía a Lee Hyunmook. Tras dos días escondido con miedo, sin dormir ni descansar, el agotamiento finalmente lo alcanzó.

Durmió como un cadáver hasta que algo profundo y punzante en su vientre, el hambre, lo despertó:

“Mmgh..”

Su cuerpo aún dolía y pedía más descanso, pero el hambre era demasiado fuerte como para ignorarla.

Se frotó los ojos—y luego se incorporó de golpe.

‘¡El lunático Hyunmook!’

Justo cuando el recuerdo lo golpeó, una voz habló:

“¿Estás despierto?”

“U-uh..”

Yohan tartamudeó.

Ahora comprendió que el calor que sentía era porque había fuego. Una fogata real, crepitando suavemente junto a ellos.

Y Lee Hyunmook… parecía sorprendentemente normal.

Se sentaba junto al fuego con las manos extendidas hacia el calor. Su cabello, antes salvaje y enredado, había sido peinado cuidadosamente hacia un lado.

“Tomé prestado el encendedor de tu bolsillo. Gracias a ti, pude sentir calor real otra vez..”

Sonrió tenuemente. Esa expresión por sí sola estaba a mundos de distancia del demente que Yohan había visto antes.

Aparte del cabello blanco, este era exactamente el Lee Hyunmook que Yohan había admirado. Yohan saltó y se levantó, el saco de dormir en el que estaba envuelto cayó con un suave golpe.

Se tambaleó, luego preguntó vacilante:

“¿Señor Lee Hyunmook…?”

“Ha pasado mucho tiempo desde que alguien me llamó por ese nombre..”

Esa leve sonrisa en su rostro parecía una foto en blanco y negro desvaída, gastada y fantasmal.

Su cabello había sido negro alguna vez, antes de que el Abismo lo volviera completamente blanco.

Miró brevemente a Yohan antes de volcar la mirada al fuego. Sus ojos, oscuros y apagados, ni siquiera reflejaban las llamas.

Yohan tragó en seco.

“¿Está… um… está bien ahora mismo?”

“Estoy cuerdo. Por ahora. Eh… me pregunto cuántos años han pasado desde que me sentí tan lúcido”

Miraba fijamente el fuego, murmurando, distraído.

Cuanto más lo observaba Yohan, más nervioso se ponía.

‘¿Y si vuelve a enloquecer, como antes?’

Yohan se apresuró a mantener la conversación—cualquier cosa para ayudar a Hyunmook a permanecer lúcido.

“¡Eh! ¿Tiene hambre? ¿D-deberíamos comer?”

Corrió hacia su bolsa y sacó unas preciosas raciones de emergencia.

Con el fuego ya encendido, colocó una pequeña olla sobre las llamas y vertió el resto de su agua.

Mientras el agua hervía, Hyunmook simplemente lo observaba, estaba callado y ausente.

Yohan abrió los paquetes de ración, añadió el agua, mezcló el condimento y removió hasta que la comida estuvo lista.

Luego, con un gesto nervioso, le entregó uno a Hyunmook.

“P-por favor disfrute”

Incluso se inclinó ligeramente, con el estómago rugiendo de hambre pero aun intentando ser cortés. Solo cuando vio a Hyunmook tomar un bocado lento y mecánico, Yohan finalmente comió el suyo.

Devoró su comida, pero al mirar, Hyunmook aún masticaba su primer bocado con demasiada lentitud, como una tortuga.

‘…¿Está tan mal?’

Pero al observar, Yohan comprendió que no era desagrado, era aprecio.

Hyunmook estaba saboreando la comida.

Por primera vez en quién sabía cuánto, estaba comiendo como una persona otra vez.

Incluso sus ojos apagados parecían brillar tenuemente.

Yohan sintió otra oleada de compasión.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que tuvo algo parecido a una comida real?

Esperó pacientemente mientras Hyunmook terminaba de comer lenta y meticulosamente.

Cuando terminó, Hyunmook finalmente volvió a hablar.

“…¿Me repites cual era tu nombre?”

“¡Yang Yohan!”

“Yohan, eh..”

En el momento en que Hyunmook pronunció su nombre, algo dentro de Yohan se estremeció.

Por supuesto, Yohan había sido su admirador durante años.

No de manera obsesiva, sino como todos los demás, viendo clips de incursiones, entrevistas y reportajes.

Pero aun así, Hyunmook siempre había sido alguien a quien Yohan admiraba más que a nadie.

Hyunmook había salvado a más de cien personas con sus propias manos y a incontables más de manera indirecta.

Era un verdadero héroe, admirado por todos.

“Gracias por la comida”

“N-no fue nada..”

Respondió Yohan con timidez.

Hyunmook le había salvado la vida.

Incluso si esa era su última ración, era lo mínimo que podía ofrecer.

Aunque… en verdad, parte de él también deseaba desesperadamente mantenerse con el lado bueno de Hyunmook—aferrarse a él en este mundo aterrador.

“No sé cuándo volveré a perder la razón. Así que empezaré contándote lo más importante”

“¡Sí, señor Lee Hyunmook!”

Yohan respondió con entusiasmo, y Hyunmook lo miró—como si estuviera viendo algo extraño, algo olvidado hace mucho.

Como un hombre que no había visto a otro ser consciente en siglos.

“Lo más importante es… cuando no esté en mis cabales, necesitas permanecer cerca. Muy cerca. El Abismo es… increíblemente peligroso. Pero supongo que ya lo descubriste”

“…Lo hice”

Contestó Yohan, con el rostro oscurecido. Solo había visto un monstruo de cerca, pero incluso los que había vislumbrado a lo lejos eran aterradores. Si Hyunmook no hubiera estado allí, había muerto hace mucho.

La voz de Hyunmook permanecía suave y baja mientras comenzaba a explicar el Abismo en detalle.

Yohan se concentró en cada palabra, grabando la información en su mente.

“Puede que ahora esté lúcido, pero no durará. Sabes por qué, ¿verdad?”

Yohan tragó saliva con fuerza y asintió.

Contaminación.

“Incluso cuando no sea yo mismo… aún intentaré protegerte. Así que necesito que sobrevivas. Necesito que sobrevivas. El mayor tiempo posible. Meses… tal vez incluso años. Solo resiste. Hasta que vuelva a recuperar la cordura otra vez”

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