Capítulo 5 – Break Scan
Capítulo 5

‘Cierto… baño…’

Incapaz de aguantar más, Yohan se levantó de su sitio. En el momento en que se movió, a pesar de haber ignorado por completo la voz y el nombre de Yohan hasta ese momento, Lee Hyunmook se giró instantáneamente para mirarle. Con los ojos muy abiertos fijos en el héroe loco, Yohan habló tan educadamente como pudo. 

“Eh… solo voy a aliviarme un rato. Es decir… ¿entiendes, verdad?”

Hyunmook se quedó mirando en blanco. [La contaminación] a menudo venía acompañada de enfermedades mentales, pero por suerte, no parecía que la condición de Hyunmook se hubiera vuelto violenta. Aún sin estar seguro de si el hombre le entendía, Yohan miró a su alrededor. 

Estaban dentro de lo que debió ser un pequeño edificio comercial, ahora gravemente dañado. No había ningún baño funcional a la vista. Asomándose con cuidado hacia afuera, Yohan vio algunos edificios cercanos que parecían relativamente intactos, pero el aire ominoso que los rodeaba le hizo dudar. Finalmente, decidió hacer su asunto en algún lugar justo fuera del edificio. 

Mientras caminaba, miró hacía atrás. 

Hyunmook empezó a seguirle en silencio. 

Sintiendo incomodidad, Yohan lo intentó nuevamente, educadamente. 

“Señor Hyunmook, señor…de verdad necesito sacarlo…”

Pero, por supuesto, no puedes esperar una conversación adecuada con un loco. Yohan se mordió el labio, se inquietó un rato y luego se rindió. 

‘Lo que sea… de todas formas, los dos somos chicos…’

Se colocó detrás de un poste de luz inclinado, se dio la vuelta y empezó a desabrocharse los pantalones. Haciendo todo lo posible por ignorar el hecho de que el Despertado más famoso de Corea estaba detrás de él, intentó relajarse. 

Y fue entonces cuando Hyunmook finalmente habló. 

“Goteando…”

‘…¿Gotean…do?’

“El chorro va goteando, goteando…” ♫ ♪

La cara de Yohan se sonrojó al detenerse a mitad de su actividad, pura vergüenza. Giró la cabeza de golpe. 

¿Acaso… ¿de verdad acaba de empezar a cantar eso ahora? ¿no es eso casi acoso?, pero entonces se recordó a sí mismo que Hyunmook estaba loco. Y peor aún, era loco y fuerte. Así qué Yohan respondió con el mayor respeto posible:

“P-Por favor, no cantes ese tipo de canción”

“…” 

“Tú… ¿no lo harás, verdad?”

Animándole suavemente de nuevo, Yohan intentó terminar lo que había empezado. 

Pero el lunático volvió a cantar. 

“El chorro va goteando, goteando…”

“¡Aaagh!” 

Con los dientes apretados de vergüenza, Yohan se apresuró a terminar. Hyunmook continuó, con tono seco: 

“Los peces van a nadar, nadar… brazos y piernas se mueven, se mueven…”

Yohan ladeo la cabeza. Eso fue… Una canción infantil muy conocida, claro, pero, ¿no se suponía que la siguiente línea sería algo como “El sauce se mecía y canta el ruiseñor”? ¿él… reescribió la letra?, que aterrador.

Entonces–

¡ESTRUENDO!

Un trozo de hormigón cercano estalló. Algo se lanzó hacia afuera. 

Una rana gris enorme. 

No, ¿podría siquiera llamarse rana? Era más grande que una persona. Sus extremidades eran largas y gomosas como vigas de acero, y abrió la boca soltando un chillido:

“¡Kyaaaak!”

Yohan se quedó paralizado. 

Hyunmook dio un paso adelante. 

Igual que con el monstruo del ojo, golpeó con el puño a la grotesca criatura.

¡Pum!

Su cabeza se hundió, el cuerpo estallando como un globo de agua al estrellarse contra el suelo. Hyunmook, sin expresión alguna, terminó su canción. 

“La rana hace croac, croac.”

Yohan apenas podía recuperar el aliento. Pero una cosa era segura ahora: si Hyunmook le seguía de nuevo al baño, tendría que vivir con ello. Su dignidad no era nada comparada con su vida. O mejor aún, debería empezar a usar esquinas interiores. Apoyado en la pared, Yohan intentó calmar su corazón acelerado. 

‘¿Todos los monstruos aquí son así?’

La rana gris gigante podría haberlo tragado fácilmente por completo. Ni siquiera se habría dado cuenta, probablemente por su camuflaje. Las extremidades parecían de metal, la piel como hormigón. Se había camuflado perfectamente con los restos. Yohan estaba justo al lado y no había sentido nada. 

“Gracias por salvarme…”

Yohan finalmente logró darle las gracias, con la voz temblorosa. El lunático no respondió, simplemente tocó a la rana muerta con el dedo del pie y esbozó una extraña sonrisa. Yohan tragó saliva con dificultad. El poder que había reducido a la enorme rana a pulpa era aterrador. 

‘El Señor Hyunmook… cuando estaba en su sano juicio, decía que nunca haría daño a nadie, aunque perdiera el control.’

Pero, ¿cuánto se puede confiar realmente en la promesa de un loco?, el miedo volvió a subir, pero Yohan negó con la cabeza rápidamente. 

¡Si ni siquiera confío en él, entonces no me queda nadie!’

Así qué confiaría en él. ¿Y quién lo iba a decir?; quizá, por algún milagro, conocería a otro superviviente. Pero entonces Yohan negó con la cabeza de inmediato. No. Si incluso alguien como Hyunmook se había vuelto loco por la [Contaminación], ¿qué probabilidades había de que alguien más siguiera cuerdo?… y aunque hubiera, ¿cuánto duraría eso?

Intentando controlar sus pensamientos en espiral, Yohan se apresuró a entrar en el edificio. Hyunmook le siguió, aun jugando con el cadáver de la rana. Cuando entraron, los ojos de Hyunmook se vieron brevemente… amables. 

Pero entonces—

Splurt

Algo húmedo y pesado cayó delante de Yohan. 

Gritó en silencio.

Hyunmook le arrancó una pata a la rana y la lanzó al suelo delante de él. Un fluido negro espeso como alquitran se esparcia por el suelo. Hyunmook se agacho con una sonrisa y volvió a cantar.

“Zorro, zorro, ¿qué haces?” ♫ ♪

‘No. No puede ser—’

“¡Cenando!, ¿cuál es el acompañamiento?, ¡ranita!” ♫ ♪

La melodía era un completo desastre, cómicamente mala, pero nada graciosa. Yohan temblaba incontrolablemente. 

“Uuugh…”

“¿Está muerto?, ¿o vivo?, ¡está muerto!” ♫ ♪

Sonriendo lo suficiente como para mostrar todos los dientes, el rostro de Hyunmook se volvió aterradoramente inexpresivo. Acercó la pata de rana a Yohan y se quedó mirando. 

Yohan apretó los ojos con fuerza. Esto… esto era definitivamente…

“Tú… ¡¿quieres que me coma eso, verdad?!”

Gimiendo, Yohan se apartó de la asquerosa y temblorosa pierna. Rebuscó frenéticamente en su bolsa.

“Espera, no–es cierto. ¡Todavía tengo comida!, ¡comida comestible!, ¡así qué no necesito comerme la rana!”

Por suerte, Hyunmook no se enfadó. Simplemente, parecía un poco abatido, como un perro salvaje cuya ofrenda había sido rechazada. Con una mirada extrañamente triste en los ojos, se dejó caer justo al lado de Yohan. 

Yohan abrió temblorosamente sus raciones de emergencia. Abrió un paquete, mezcló el contenido con pasta picante de pimiento rojo y lo partió en dos. 

“Esto sabrá mejor que esa rana. Lo prometo.”

Hyunmook entrecerró los ojos ante el plato. Hundió la cara en el cuenco y olfateo profundamente… y simplemente se quedó allí, paralizado. Incluso mientras Yohan devoraba su ración, Hyunmook no comía. Simplemente permaneció en trance, embriagado por el olor. 

Yohan aprovecho para revisar sus provisiones. 

‘Si comparto con el Señor Hyunmook y como dos veces al día… ¿podría durar una semana?’

Pero el agua seguía siendo el verdadero problema.

Suspirando, miró de reojo, y notó que el cuenco de Hyunmook ya estaba limpio. Solo quedaba un envoltorio vacío, lamido hasta dejarlo irremediable. De alguna manera, eso hizo que Yohan se sintiera peor. 

“Eh, Señor Hyunmook… voy a buscar más comida.”

Ni siquiera el racionamiento les mantendría unos días. Necesitaban agua. Necesitaban comida. Su corazón seguía latiendo con fuerza por el susto anterior, pero no podía morir de hambre aquí. Tenían que comer para seguir avanzando. 

‘Si el Señor Hyunmook sobrevivió tres años, tiene que haber algo aquí…’

Un destello de un pensamiento horrible cruzó su mente: quizá Hyunmook había sobrevivido comiendo esa asquerosa carne de rana. Pero Yohan lo descartó. Solo con mirar esa cosa le hacía sentir que se contaminaría si siquiera la tocara. 

“Así que… ¿seguirás siguiéndome?”

Aunque la conversación no funcionó, Yohan hizo la petición en voz alta suplicando protección. Luego se sacudió los pantalones y se levantó. Hyunmook no respondió, pero cuando Yohan empezó a andar, el hombre le siguió en silencio. Yohan no pudo evitar sentir como si estuviera arrastrando a un perro callejero. 

Lo que Yohan buscaba ahora era cualquier tipo de comida que quedará en los edificios cercanos. Por suerte, la grieta en la que había entrado no era tan antigua así que aún deberían quedar algunos suministros comestibles. 

‘Incluso una oficina serviría. Al menos tiene que haber café instantáneo.’

Se acercó al edificio más cercano. O al menos lo intentó. 

Pero entonces Hyunmook dio un paso adelante en silencio y bloqueó la puerta. 

Yohan se estremeció cuando sus ojos rojo sangre se encontraron con los suyos. 

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